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Tenia ganas de probar el nuevo Camaro, sabía que en Avis lo tenían para el arriendo, busqué en internet para ver si había uno disponible en la ciudad donde me estaba quedando en USA (Naples, FL), pero no había. Como es una ciudad "chica" supuse que no tenían dentro de la flota. De todas formas un par de días antes de regresar a Chile pasé por Avis para ver si tenían el Camaro. Me acerqué al mesón y tras preguntarle si tenían en nuevo Camaro a la persona que atendía, ella me dijo que si. Luego le pregunto "Es la versión V8?" me responde "No sé, quiere ir a ver?", me pasó las llaves y fui a ver el auto, al acercarme, no vi los emblemas SS ni los calipers Brembo, pensé "este es el V6", levanté el capot y efectivamente era el V6. Tampoco tenia la consola con los relojes tipo primera generación. Quedé un poco desilucionado ya que quería probar el V8, pero bueno de todas formas decidí arrendarlo.
Con las llaves en mano me acerqué al Camaro con una gran sonrisa, me detuve a admirarlo. Desde el frente tiene un look tiburonezco, con unas llantas enormes, desafiantemente me invitaba a manejarlo.
Primeras apreciaciones
El auto a primera vista se ve espectacular, sus líneas son muy agresivas y no dejan de llamar la atención. El interior del auto tiene un diseño muy bien logrado, pero la calidad de los materiales deja bastante que desear. Tiene un feel a plástico barato para mi gusto. Esta sensación de plástico está en todas partes, desde las perillas que controlan el aire acondicionado, hasta el manubrio.
Al sentarme en el auto mi cabeza tocó el techo, y eso que no soy muy alto, más bien soy de estatura estándar. Este problema también lo tuve con mi Camaro (1968) cuando recibí por primera vez las butacas desde el tapicero, hubo que quitarles un poco de relleno para lograr la altura adecuada. Una vez sentado en el nuevo Camaro comencé a jugar con los controles eléctricos para ajustar la altura del asiento, al bajarlo sentía que perdía mucha visibilidad, ya no veía la punta del capot. Me costó bastante lograr una posición más o menos cómoda, ya que nunca quedé 100% conforme con ella.
La visibilidad también es un factor que no me dejó muy conforme, las ventanas son muy pequeñas y las dos traseras prácticamente cumplen un rol estético más que funcional. Desde la posición del chofer hay que hacer un esfuerzo adicional al cambiarse de pista o al retroceder. Mis dos hijos pequeños (de 9 años) no tenían visión hacia afuera desde los asientos traseros, quedaban enterrados en ellos.
En movimiento
Al prender el motor se siente un ronroneo muy agradable y al pisar el acelerador se siente rugir casi como si fuese un V8. El motor se siente poderoso pero a la vez de un andar agradable, quizás demasiado agradable para los que estamos acostumbrados a los Camaros más antiguos, con suspensión más dura y acostumbrados a sentir las vibraciones del motor. También se siente muy ancho y puede ser un punto en contra a la hora de maniobrarlo en espacios pequeños. Pero la sonrisa de la cara no se me despegaba cuando lo conducía, tenía un juguete nuevo.
Creo que la caja de cambios es uno de los puntos mejores del nuevo Camaro ya que mantiene al motor siempre en posición para exigirle más, especialmente en la posición "sport". Es muy rápida pasando los cambios y siempre se mantiene en el cambio adecuado. Lo que no me gustó mucho fueron los botones detrás del manubrio para pasar los cambios, tienen un feel muy de "juguete" y además no los encontré necesarios (tal vez en un pista de carreras puede que si) ya que la caja seteada en su posición sport hace muy bien la pega.
Manejando por la calle en el auto me di cuenta que GM tiene un ganador en sus manos, mucha gente se daba vuelta a verlo, llama mucho la atención. Esto puede ser debido, a pesar de la gran venta que ha tenido, a que incluso en USA se ven muy pocos en la calle.
El Camaro se agarra bien al asfalto pero al llegar a las esquinas se comporta casi igual que la mayoría de los autos americanos. Menos mal que en USA para donde uno vaya siempre es derecho. Tal vez la versión V8 se sienta mejor en las esquinas ya que tiene una suspensión más firme y mejores frenos.
Pretendía viajar hasta el aeropuerto con el Camaro (unos 165 kilómetros), pero resulta que cuando abrí el maletero la sorpresa fue enorme. A pesar que el maletero no es chico la puerta de acceso a él es minúscula, por lo cual no podía poner las maletas, a no ser que sacara los asientos delanteros, baraja el respaldo de asiento trasero y pusiera las maletas desde el habitáculo. Al final, con el dolor de mi alma, tuve que devolver el Camaro y cambiarlo por una juguera con un maletero más grande.
Conclusiones
Lo malo
- Los materiales utilizados en el interior dejan un poco que desear.
- Poca visibilidad hacia afuera. Menos mal que los espejos retrovisores están bien diseñados y ayudan bastante.
- Espacio en los asientos traseros muy pequeño. Si no tienes piernas pueden ser muy cómodos.
- La entrada al maletero es muy chica también.
Lo bueno
- Captura muy bien la esencia de los autos musculosos. Parece que se estuviera moviendo incluso cuando esta detenido. Se ve muy agresivo.
- Tiene un interior muy bien diseñado.
- A pesar que el auto que probé es un V6 tiene bastante potencia. Se siente muy ansioso de andar rápido.
- La caja de cambios para mi gusto es uno de los puntos mejores del nuevo Camaro. Seteada en "Sport" las marchas siempre están bien escogidas y el paso de una a otra es muy rápido.
- Lejos lo mejor de este auto es el precio. La relación precio/performance es muy buena. El V6 (cerca de $24 millones) entrega una potencia de 304HP y la versión V8 426 HP (cerca de $27 millones).
Definitivamente GM tiene un auto ganador en sus manos. Es un auto que en las cifras deja atrás a muchos otros que incluso son más caros. Tiene un look futurístico pero a la vez retro. Claramente GM a construido un auto que apelará mucho a los amantes de los autos musculosos pero no creo que gane muchos adeptos entre los fanáticos de BMW, Audi o Mercedes.
Me quedé muy impresionado con el nuevo Camaro y creo que la versión V8 es lejos la mejor opción entre el nuevo Mustang y Challenger. Lástima que no pude quedarme con él.
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